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Instituto Schiller
LaRouche dice: El presidente Bush
debe hacer lo que estoy haciendo yo

13 de septiembre, 2001

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Lyndon LaRouche fue entrevistado por Federico La Mont, de ABC Radio de México, el 13 de septiembre. A continuación publicamos una transcripción de la enfrevista, que se difundió a nivel nacional en México.


LaRouche dice en entrevista con radiodifusora Mexicana:
El presidente Bush debe hacer lo que estoy haciendo yo

ABC: Estamos muy agradecido de que nos escoja como el medio para dar estas entrevistas y que realmente estamos sorprendidos de todo lo que sabe y lo que pudo vaticinar de lo que pasó hace 48 horas.

LaRouche: Ese es mi trabajo, a eso es a lo que me dedico. Y para mí siempre es un gran placer hablar con la gente de México. Tengo muchos amigos ahí.

ABC: Estamos conectados con Washington, D.C., donde se encuentra el maestro Lyndon LaRouche, y quiero ubicarlos a ustedes en el centro de lo que en realidad ha realizado este luchador social en la Unión Americana. Hace algunos días el maestro Lyndon LaRouche, en entrevista exclusiva internacional con ABC Radio y la Organización Editorial Mexicana, nos dijo textualmente lo siguiente, amigos del auditorio: "Lo que está por llegar a Washington es la cuarta etapa, el cuarto paso, según entiendo yo, del lanzamiento del terrorismo internacional de una manera expandida y nueva". Maestro Lyndon LaRouche, le saludo con mucho respeto desde la capital chiapaneca, Tuxtla Gutiérrez, una entidad que ha sido estudiada por usted y su grupo de analistas, y de esta manera quiero preguntarle, agradeciendo la atención que usted tiene con ABC Radio y la Organización Editorial Mexicana, ¿cuál es su evaluación a propósito de los últimos atentados terroristas en Washington y Nueva York? Y, ¿por qué plantea o propone que el presidente George Walker Bush establezca un puente de comunicación y cooperación permanente con el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin?

LaRouche: Primero que nada, a esto no debemos llamarlo terrorismo, porque el terrorismo tiene un significado muy específico, especialmente en el caso de México en la forma como se usa convencionalmente ese término. En la política, el terrorismo corresponde a la vieja idea de la "propaganda del hecho". Y ése no es el caso que tenemos aquí. Este no es un típico caso anarquista de "la propaganda del hecho". Como ahora reconocen funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, este ataque contra los Estados Unidos ocurrió fundamentalmente desde dentro de los Estados Unidos. Las implicaciones que vienen de fuera, que probablemente existan y sí están allí, tienen que verse fundamentalmente en el marco de lo que se le hizo a los Estados Unidos anteayer.

Este tipo de cosas los Estados Unidos nunca pudieron habérsela hecho a la Unión Soviética, cuando la Unión Soviética todavía existía. De lo que sabemos ahora, esta operación fue muy complicada, demasiado sofisticada en términos científicos, para que siquiera alguna de las viejas superpotencias hubiera intentado hacer una cosa semejante, estaba muy por encima de sus capacidades.

Veamos, por ejemplo, el caso de la desinformación respecto al terrorismo: el caso de Osama bin Laden. Por décadas, Osama bin Laden ha sido un agente de los servicios combinados de inteligencia de los Estados Unidos, la Gran Bretaña e Israel; y sigue siéndolo. Por supuesto que hay gente dentro del gobierno de los Estados Unidos y del gobierno de la Gran Bretaña que ahora dicen que tenemos que deshacernos de nuestro agente Osama bin Laden. Y tratarán de matarlo para usarlo para encubrir la verdadera operación.

Pero esto se hizo con capacidades de guerra especial desde dentro de los Estados Unidos, y las capacidades de guerra especial de los Estados Unidos son las únicas capacidades que pudieron haber llevado a cabo un acto de este tipo.

De allí que tenemos que llegar a dos conclusiones respecto a este incidente: ante todo, que ésta es una operación que tiene las características de un golpe de Estado contra el gobierno de los Estados Unidos. Segundo, que esto no ha terminado todavía. Tan sólo es el primer acto de lo que debemos esperar van a ser otros actos a seguir. Y esto ocurre precisamente en momentos, en el mismo día, que el sistema financiero mundial estaba a punto de derrumbarse.

Es obvio que esta operación se planeó hace tiempo, hace meses y, claro, por razones climatológicas y demás, los que lo planificaron no sabían con precisión de antemano qué día iban a tener el estado del tiempo adecuado, el cielo despejado, para poder llevar a cabo la operación.

Así es que la coincidencia entre el derrumbe del mercado y el hecho de que tuvieran las condiciones climatológicas favorables es una coincidencia, pero no es una coincidencia del todo.

En cuanto a lo de Putin, yo estaba en una entrevista de radio, en Salt Lake City, precisamente en momentos en que estaban ocurriendo estos incidentes. Usted pudiera imaginarse que de haber sido yo el Presidente de los Estados Unidos en esos momentos, lo que escuchó el auditorio durante ese programa de radio, fue precisamente lo que hubiera dicho yo de haber sido en ese momento el Presidente de los Estados Unidos. Yo me encontraba en una situación en la cual los Estados Unidos se veían amenazados, en la cual el Presidente actual de los Estados Unidos no estaba preparado intelectualmente ni de otra forma para enfrentar un problema como éste. Y mucha gente importante dentro del gobierno de los Estados Unidos me presta atención muy de cerca, particularmente en cuanto a cuestiones estratégicas.

Así es que mi responsabilidad no era sólo responderle inmediatamente al auditorio que escuchaba el programa, sino que actué con el conocimiento de que Washington, al más alto nivel, estaba esperando a ver cuál era mi apreciación sobre lo que había qué hacer en esas circunstancias.

Así es que dije lo que el Presidente tenía que hacer, porque quería que escuchara la gente lo que quería comunicarle al Presidente de eso. O sea, que aprovechando esa transmisión radial le estaba comunicando al Presidente las cosas que el Presidente tiene que emprender de inmediato.

Una de las cosas que recalqué era la necesidad y la forma en que tenía de una vez buscar cooperación internacional para este problema. Y por razones obvias, si él llama al presidente Putin de Rusia, por supuesto que el presidente Putin de Rusia se pondrá al teléfono de una vez con él. Y si los Estados Unidos y Rusia se ponen de acuerdo para movilizar la cooperación entre un grupo de naciones, para garantizar que la gente no pierda el nervio y haga cosas locas en esta situación, este proceso de consulta entre varios gobiernos en el poder puede introducir la calma necesaria en una situación que es muy difícil, muy peligrosa.

Es una de esas situaciones que requieren de la diplomacia al más alto nivel estratégico. Entiendo que el mismo día Bush sí llamó a Putin y, según lo que entiendo, habló con él dos veces. Y eso es muy bueno. No sé qué no se hizo, pero sé que en la medida en que sí se hizo eso fue muy bueno.

Este tipo de entendimiento entre las principales potencias es la mejor forma de evitar una guerra que nadie quiere.

Si el káiser Wilhelm y el zar Nicolás hubieran hablado mutuamente por teléfono, hubieran llamado para regañar al tonto emperador austriaco en el momento en el que el gobierno ruso ordenaba la movilización general para la guerra, nunca hubiéramos tenido una Primera Guerra Mundial.

Y uno siempre tiene que pensar en términos históricos, de ese tipo de situación, cuando hubo una situación tan peligrosa como la que tenemos en estos momentos.

ABC: Otra pregunta, maestro Lyndon LaRouche, que parte del auditorio y, por supuesto del ánimo de los amigos chiapanecos, sería la siguiente: Se sabe que la Agencia Central de Inteligencia, la CIA, cuando era presidida por George Herbert Walker Bush, en uno de los casos, y William Colby, y George Tenet, fomentó la aparición de grupos subversivos en los Estados Unidos, entre ellos la Weather Underground, y los Estudiantes por una Sociedad Democrática; y no olvidar el Frente de Liberación Nuevo Mundo, los cuales, al parecer, tenían amplios vínculos con grupos fundamentalistas árabes, y en este caso el de Osama bin Laden. ¿Tiene usted alguna información?

Y concluyendo, si la bipolaridad dejó entrar a la Internacional Islámica, y a través de estos grupos finalmente el mundo volverá a vivir una ola de sangre que al parecer había sido superada.

LaRouche: En el caso de George Herbert Walker Bush, yo nunca pensé que él era una persona muy inteligente; tenía mal genio, pero verdaderamente no era una persona de mucho temple. El ascendió al poder porque habían familias poderosas que respaldaron su carrera. Y lo instalaron en el poder en la CIA brevemente, muy brevemente; lo instaló Henry Kissinger. Tomemos el caso de Colby en aquella época, por ejemplo. Bill Colby nunca fue un enemigo personal mío y entiendo que él coincidía conmigo en muchas cosas importantes, que estaba de acuerdo conmigo. Colby había sido miembro de la OSS durante la Segunda Guerra Mundial, había ocupado muchas posiciones de importancia dentro de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos. Uno de los problemas que tengo con alguna de esta gente en los servicios de inteligencia, que no es gente mala, es que son empleados públicos, son burócratas. Entonces, hay que fijarnos en la política que ellos se ven obligados a aplicar como parte de su empleo, y no confundir lo que hacen con sus intenciones. Ese es el gran problema moral que enfrentan todos los burócratas y yo, afortunadamente, estoy libre de eso. Pero en el caso de Colby y de Tenet, y vemos a Tenet ahí ahora, son ambos burócratas profesionales de un tipo especial. Son servidores de su gobierno, y sirven cualquier pauta que se les dicte.

El problema aquí tiene raíces mucho más profundas. Hay que remontarnos a mediados de los 1960, cuando se desató esta contracultura del rock, el sexo y las drogas. De lo que yo conozco de la historia mexicana, hay que remontarnos a los 1930 y a la guerra, a la época cuando Jacques Soustelle era el principal agente francobritánico dentro de México, y entonces es ahí cuando uno empieza a ver estas conexiones. Igual que Paul Rivet, el autor del terrorismo en el Perú, quien fue el maestro de Soustelle. En Venezuela, en aquella época operando desde Houston teníamos a De Menil. Estos tres personajes, que son personajes muy malévolos, crearon las operaciones que han continuado hasta hoy día en el Caribe y parte de América del Sur.

El problema es que tenemos dos políticas entre la gente de este planeta que desciende de la cultura europea extendida, algo a lo que se refirió el Papa recientemente, especialmente en sus elogios a santo Tomás Moro. El Estado nacional moderno, la civilización europea moderna, fue producto del Renacimiento del siglo 15, en el cual se sentó el principio de que ningún gobierno tiene la autoridad moral de gobernar a menos que esté comprometido de una forma eficaz al bienestar general de todo su pueblo y de su posteridad. Esta es la característica que tienen en común la República Mexicana y los Estados Unidos. Nuestra preocupación es defender nuestra soberanía y de tener gobiernos que defiendan el bienestar general de todo el pueblo.

La fuerza contraria es la de aquellos que nunca han aceptado que haya naciones perfectamente soberanas, que son las mismas fuerzas que están detrás de la globalización hoy día. Las mismas fuerzas como Teddy Goldsmith, quien es verdaderamente el que está detrás de estas fuerzas supuestamente antiglobalistas, pero que en verdad son terroristas.

En otras palabras, debemos evitar estas teorías simplistas de conspiración que aparecen en gran parte de la prensa hoy día. Nadie debe dedicarse a hacer evaluaciones estratégicas de inteligencia que no tenga un profundo conocimiento de la historia que se remonte a varios cientos y miles de años. El problema es como un problema militar típico. Tenemos a comandantes militares incompetentes y cuando los golpea una crisis se vuelven locos; o se congelan y se meten en una trinchera o sacan el pecho y se tiran a tontas y a locas contra un nido de ametralladoras. Eso es simplemente locura.

El problema que tengo ahora en los Estados Unidos y en otras partes, especialmente en Washington, es que Washington ahora mismo no tiene la capacidad de enfrentar la situación global con sus propios recursos. Del Presidente para abajo, incluyendo la mayor parte del Congreso, son totalmente incapaces moralmente de enfrentar esta crisis. Yo sí. Es por eso que mi trabajo es tratar de influir sobre ese gobierno para que haga algo inteligente para salvar su propio pellejo, entre otras cosas.

Entonces, lo que tenemos que hacer es tener un entendimiento cabal de lo que es el problema, especialmente de sus raíces históricas en la historia europea moderna. Veamos el caso de Chiapas: ¿Por qué hay una operación de este tipo en Chiapas? ¿Quién la instaló ahí? ¿Qué agencias extranjeras crearon ese problema allí? ¿Qué gobiernos extranjeros respaldaron esa operación? El propósito de esa operación fue la destrucción de México y no solamente con eso. Pero con la misma intención, por la misma gente, que creó ese conflicto en 1968 en la ciudad de México. Usted le prende fuego al bosque y puede empezarlo con tan sólo un cerillo. Y los funcionarios de inteligencia y contrainteligencia que son incompetentes con frecuencia piensan de esta forma.

ABC: Maestro Lyndon LaRouche, llegamos a la parte final de esta entrevista. Brevemente, díganos una cosa, ante la incompetencia mostrada por el presidente George Bush en asuntos internacionales, como dijo el presidente del comité de Asuntos Internacionales, el senador Joseph Biden, ¿cree usted que lo mejor sería pedir la renuncia de Bush a los estadounidenses, o que permanezca él en el cargo?

LaRouche: No. Yo no creo que debamos desestabilizar a ninguna de las instituciones de los Estados Unidos. Hay que operar desde el supuesto de que George Bush es un ser humano, no importa qué otra cosa sea. Ocupa la Presidencia de los Estados Unidos, que es una institución muy especial. La Presidencia es una institución que combina otras instituciones que tienen que ver con la personalidad de quien ocupa ese cargo. Lo que hay que hacer es exactamente lo que estoy haciendo yo, lo que estoy tratando de hacer. Es extenderme a nivel internacional, a gente en Europa, incluyendo en Rusia, en todo los Estados Unidos, algunos de ellos que son específicamente amigos míos, o que hemos trabajado juntos, hemos colaborado anteriormente. Dirigentes políticos y militares de alto nivel, en general. Estoy intercambiando puntos de vista con ellos para que se le presente a las instituciones dentro de los Estados Unidos la mejor evaluación de inteligencia de la crisis que está ocurriendo en estos momentos dentro del país. Con la esperanza de que gente como Colin Powell, que no es amigo mío, del secretario de Defensa Donald Rumsfeld, del vicepresidante Dick Cheney, y de otras personas que son muy importantes dentro de la burocracia institucional, y también dentro del Congreso, para que le lleguen al Presidente, y para que apelen al presidente George Bush como ser humano, que sea consciente del cargo que ocupa, y que le digan: Mire, señor Presidente, en aras de la Presidencia de los Estados Unidos, en aras del futuro del mundo y de la posteridad, creemos que éstas son las cosas que usted debe hacer.

ABC: Sr. Lyndon LaRouche, hasta aquí llegamos en la entrevista, y le ofrezco al auditorio viajar en 15 días a Washington para profundizar en un reportaje sobre lo que es la fundación Lyndon LaRouche, y que usted, al mismo tiempo, ante las autoridades del gobierno de Washington, sea el interlocutor para llevar un programa que pueda informar a todo el auditorio mexicano. Y agradeciendo la intermediación de la compañera Marivilia Carrasco quien nos mantiene en comunicación, señor LaRouche.

LaRouche: Muchísimas gracias.

Fin.

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